Tengo "el globo de los hermanos Montgolfier" en el dique seco. Entre mi nuevo contrato, el nuevo proyecto y la Semana Santa ubedí , en la que estamos inmersos, no hay manera de que se me ocurra nada, y con estas lluvias, ya me dirán ustedes quién es el guapo que sale a tirar fotos a la calle.
Me tiene frito la Semana Santa. Llego del trabajo y ¡oh! sorpresa: señales de prohibido aparcar en toda la plaza porque ese día hay procesión (o procesiones). Un día es una acera, otro día la contraria, otro día se presenta el municipal en tu casa: "¿tal coche es suyo?, tiene que quitarlo, ¿no ha visto la señal?", y te dan ganas de decirle "¡A ver si se cree que tengo contacto directo con Dios, que aparqué el coche ayer y no había nada!", pero, en vez de eso, te vistes y a buscar donde coño meter el coche, porque eres el último y todos los sitios permitidos están pillados.
¿Y cuando sales con los nenes a pasear?, no sé como lo hacen pero de pronto miras la calle por la que vas a pasar llenita de capiruchos, y como se te ocurra pasar por medio te apedrean los capillitas de los cofrades, que aquí en Úbeda, si no eres hermano de una cofradía eres más raro que un perro verde (como yo).
Bueno, pero por sufrir, también hay que sufrir los ensayos en los meses previos, que hay veces que a las once de la noche te pasa una banda de tamborileros por la puerta de tu casa, y como tengas a los nenes dormidos, pues a joderse tocan. O sufrir a ese trompetista novato, con un oído en frente del otro, que te dan ganas de ir a decirle que se grabe en un radiocassette, y que luego se ponga su grabación cuarenta veces seguidas, a ver si se da cuenta de lo desagradable que resulta (por no mandarlo a tomar por culo).
Luego dicen que si la contaminación acustica, que si la botellona molesta, que no fumemos en ningún lado, y el colega del incienso venga a darle al cacharrito, y el cacharrito venga a soltar humo, y uno con dos lagrimones, intentando huir de la multitud sin poder, que te dejan rodeado en un segundo y allí tienes que aguantar hasta que se vayan los procesionarios.
Menos mal que este año, con el mal tiempo (¿malo?) se dan más prisa y acaban antes, no se les vaya a mojar el santo.
¡Puf!, la cruz la llevamos algunos por dentro, pero no nos sacan en hombros...
Etiquetas: procesiones., Semana Santa, úbeda