¿A quién pertenecemos cuando morimos?
Ayer, viendo las noticias, me llamó la atención cuando hablaron de los trasplantes en Jaén, o mejor dicho, de las donaciones de órganos en Jaén. La noticia era que Jaén era la provincia donde más familiares de fallecidos se negaban a donar los órganos del difunto.
Bueno, esto me hizo pensar en muchas cosas, lo primero es en el egoísmo que supone esta negativa, un egoísmo supongo que basado en alguna creencia religiosa, porque sino no se explica. Pero la pregunta que flotó en mi cabeza fue: ¿porqué se otorga esa potestad al familiar de un muerto?, o para ser más concretos, ¿porqué tienen que ser los familiares los propietarios de ese cuerpo muerto?. No entendería las razones de esto sino fuese mas que por motivos religiosos, pero ¿acaso no estamos en un país aconfesional?
Comprendo la tristeza que pueden sentir las personas que pierden a un ser querido, pero esa tristeza no puede justificar la insolidaridad. Pero me gustaría ir más allá, me gustaría exponer lo que creo que debería cambiar en la legislación actual para que esto no ocurriese, y soy consciente del rechazo que puede ocasionar esta opinión.
Opino que si los órganos de un fallecido son aptos para un trasplante, deberían ser trasplantados por ley. En mi opinión, al ser integrantes de una sociedad que se supone que encamina sus pasos a la solidaridad y al bien común, al morir, nuestro cuerpo debería pasar a ser propiedad de esa sociedad, y así con nuestra muerte hacer una ultima aportación a dicha sociedad. Por que no me negarán que bien que nos aprovechamos de nuestra comunidad cuando nos hace falta.
Considero obsoleto y moralmente inaceptable tener que apelar a la mal llamada generosidad del familiar de un muerto para poder salvar varias vidas que dependen de los órganos de ese cadáver. ¿Qué pasa?, ¿es que la misma ley que nos considera seres libres, nos esclaviza después de nuestra muerte?. Hay tantos impedimentos morales y religiosos que matan a tantas y tantas personas a diario, que me hacen dudar de la racionalidad del hombre.
Ninguna persona es dueña en exclusiva de mi cuerpo, ni vivo, ni muerto. Mi cuerpo es de todos.
Bueno, esto me hizo pensar en muchas cosas, lo primero es en el egoísmo que supone esta negativa, un egoísmo supongo que basado en alguna creencia religiosa, porque sino no se explica. Pero la pregunta que flotó en mi cabeza fue: ¿porqué se otorga esa potestad al familiar de un muerto?, o para ser más concretos, ¿porqué tienen que ser los familiares los propietarios de ese cuerpo muerto?. No entendería las razones de esto sino fuese mas que por motivos religiosos, pero ¿acaso no estamos en un país aconfesional?
Comprendo la tristeza que pueden sentir las personas que pierden a un ser querido, pero esa tristeza no puede justificar la insolidaridad. Pero me gustaría ir más allá, me gustaría exponer lo que creo que debería cambiar en la legislación actual para que esto no ocurriese, y soy consciente del rechazo que puede ocasionar esta opinión.
Opino que si los órganos de un fallecido son aptos para un trasplante, deberían ser trasplantados por ley. En mi opinión, al ser integrantes de una sociedad que se supone que encamina sus pasos a la solidaridad y al bien común, al morir, nuestro cuerpo debería pasar a ser propiedad de esa sociedad, y así con nuestra muerte hacer una ultima aportación a dicha sociedad. Por que no me negarán que bien que nos aprovechamos de nuestra comunidad cuando nos hace falta.
Considero obsoleto y moralmente inaceptable tener que apelar a la mal llamada generosidad del familiar de un muerto para poder salvar varias vidas que dependen de los órganos de ese cadáver. ¿Qué pasa?, ¿es que la misma ley que nos considera seres libres, nos esclaviza después de nuestra muerte?. Hay tantos impedimentos morales y religiosos que matan a tantas y tantas personas a diario, que me hacen dudar de la racionalidad del hombre.
Ninguna persona es dueña en exclusiva de mi cuerpo, ni vivo, ni muerto. Mi cuerpo es de todos.
Etiquetas: donación, solidaridad















